
Hace ya tiempo que las mujeres y los automóviles van de la mano. Traducido en términos de diseño, el resultado ha sido vehículos con formas más redondeadas, carrocería más estilizada, diferentes combinaciones de interior.
Pero las mujeres están cambiado otros hábitos. Por ejemplo, comienzan a elegir cuál será el coche familiar, antaño responsabilidad masculina por excelencia. Y se ha visto que a la hora de elegir, hombres y mujeres tienen diferentes criterios.
Las mujeres miran sobre todo el diseño, interno y externo. Se busca, ante todo, practicidad. Además, prestan atención al consumo de combustible y al nivel de emisiones (menor contaminación y menor impuesto de matriculación).
Un buen ejemplo de esta tendencia a la “feminización” del automóvil es la incorporación, a este ámbito, del mundo de la moda: sea en diseños, colores, texturas, cortes; sea en diseños de zapatos o bolsos pensados para combinar con asientos u otras piezas del automóvil.
Dado el crecimiento de esta tendencia, ingeniería y diseño tienden a acoplarse cada vez más: se combina lo práctico y lo bello, el plano técnico y el capricho de diseño. Sin embargo, aunque hay otros modelos más concordantes con el supuesto universo femenino, según la revista Forbes el coche preferido entre las mujeres es el BMW Z4. Complicado si la familia es grande y los hijos son chicos, pero una belleza.